MANOMETRÍAS Y PHMETRÍAS

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La manometría es una técnica de diagnóstico que nace en los laboratorios de fisiología humana en las últimas décadas de los años 1800, pero es en el primer tercio del siglo XX, cuando se desarrolla plenamente y encuentran muchas aplicaciones clínicas que son utilizadas actualmente en los diferentes servicios clínicos de Medicina del Aparato Digestivo/Neurogastroenterología como son: estudio y diagnóstico de los trastornos que afectan a la función motora del esófago (manometría esofágica de alta resolución), tracto digestivo gastroduodenal (manometría antro-duodenal), intestinal (manometría intestinal) colon (manometría colónica) y anorrectal (manometría anorrectal de alta resolución). En la actualidad se considera una exploración clínica diagnóstica fundamental en este campo. Básicamente, la exploración consiste en el estudio e identificación de las diferentes alteraciones de la motilidad  (movimientos), mediante el registro simultáneo de las variaciones de presión en diferentes puntos el tracto digestivo superior e inferior, lo cual permite la Identificación de las diferentes regiones anatómicas del esófago, la fisiología esofágica, las características de la función motora esofágica normal o la patológica, y nos ayuda a comprender las alteraciones fisiopatológicas y poder planificar el mejor el tratamiento para el paciente.

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DRA. CONSTANZA CIRIZA

Especialista en Medicina del Aparato Digestivo.

Digestivo General y Consultor en Neurogastroenterología-Trastornos Motores Digestivos.   

Especialista en Exploraciones Funcionales (Manometría, pHmetría y otras... )

 ¿QUE SON LAS MANOMETRìAS?

 

MANOMETRÍA ESOFÁGICA DE ALTA RESOLUCIÓN

¿Cómo se realiza el estudio?

La exploración se realiza en unidades de exploraciones funcionales de los servicios de Medicina del Aparato Digestivo/Neurogastroenterología en el marco de un centro médico u hospital y realizadas por personal cualificado con experiencia y especialización en Neurogastroenterología y trastornos motores digestivos. Con el paciente sentado se introduce una sonda de pequeño calibre por un orificio nasal. La sonda consta de 36 sensores de presión (perfusión o estado sólido) que va a permitir estudiar los movimientos y presiones del esófago Tras introducir la sonda se dejará a la distancia adecuada para poder registrar completamente la actividad motora del esófago y de sus esfínteres. Posteriormente, tumbado y boca arriba, se registrarán las presiones del esfínter esofágico superior y la unión esófago-gástrica en reposo, sin el efecto de la deglución durante 30 segundos para continuar con la administración con una jeringa 10 degluciones líquidas de 5 cc cada una para promover la aparición de contracciones esofágicas y poder valorar asi su normalidad o alteración. Lógicamente, cuanto mayor sea su colaboración, más corta y menos molesta será la prueba. Intentará estar lo más relajado posible, manteniendo una respiración pausada y regular; asimismo, y en la medida de lo posible, deberá evitar hacer degluciones por su cuenta.

La preparación para el estudio consiste en evitar el consumo de alimentos sólidos y líquidos durante al menos 6-8 horas antes de la exploración. Existen algunos fármacos que modifican el movimiento esofágico por lo que es importante conocer este aspecto antes de asignarle una cita.  Antes de iniciar la exploración, en muy importante retirar las prótesis dentales removibles. 


La manometría no permite el uso oral o sistémico de sedantes que puedan alterar el resultado del estudio, pero se puede aplicar, descartadas alergias, una nebulización de un anestésico tópico por el orificio nasal por el que se vaya a emplazar la sonda.  Tras la exploración, el paciente puede notar una leve molestia en la garganta, y de forma esporádica, un leve sangrado que desaparece espontáneamente en poco tiempo. 

 

¿Qué consecuencias importantes puede producir la exploración?

No tiene ninguna consecuencia relevante o permanente cuando es realizada por personal experto y siguiendo un protocolo establecido y de acuerdo con el conocimiento científico vigente.

 

¿Qué riesgos puede haber?

La realización de una manometría esofágica, al igual que cualquier otro procedimiento médico realizado sobre un órgano interno, conlleva un riesgo de fracaso y también de aparición de posibles complicaciones en relación con la introducción y emplazamiento de la sonda: raramente aspiración broncopulmonar, accesos de tos

 

¿Qué consecuencias son previsibles de la no realización?

El médico que pide la prueba debe informar de los beneficios que se buscan con esta exploración y su repercusión en el curso clínico del paciente. Está especialmente indicada en aquellos casos en los que el paciente presenta dificultad para el paso del alimento una vez que se han excluido alteraciones orgánicas en la gastroscopia y antes de plantear una cirugía antirreflujo. En general, la no realización comporta un menor conocimiento del problema que afecta al paciente y menor capacidad para ofrecer soluciones adecuadas al mismo.

 

 

MANOMETRÍA ANORRECTAL DE ALTA RESOLUCIÓN

¿Qué es, para qué sirve y cómo se realiza?

Cuando existe la sospecha de una alteración funcional anorrectal, incluida la afectación de los esfínteres anales, se considera necesaria la realización de esta prueba, ya que es la única exploración que permite medir las presiones del recto y del canal anal. Así pues, la manometría ano-rectal es la prueba indicada para evaluar la función del esfínter anal y del recto.

Para que la prueba sea lo más fielmente interpretable, debería seguir las instrucciones que se le comunicaron en el momento de solicitar su citación (dieta previa, enemas de limpieza del recto, etc.).

Esta prueba consiste en la introducción por el orificio anal de una sonda de pequeño calibre que tiene acoplado un globo de pequeño tamaño en su extremo distal, lo que va a permitir estudiar la función ano-rectal. Tras introducir la sonda por el orificio anal, después de un periodo de adaptación, se registrarán las presiones en reposo del canal anal, la contracción voluntaria de dicho conducto, así como los reflejos ano-rectales y la realización de maniobras defecatorias simuladas. Para terminar, se hinchará con aire el globo que está acoplado en la sonda, pidiéndole que nos haga saber cuándo nota las sensaciones que vaya percibiendo según se va hinchando, lo cual nos permitirá estudiar la sensibilidad rectal.

Lógicamente, cuanto mayor sea su colaboración, más corta será la prueba. Debe intentar estar lo más relajado posible, manteniendo una respiración pausada y regular; asimismo, en la medida de lo posible, evitar hacer movimientos por su cuenta.

¿Qué consecuencias importantes producirá la intervención?

No tiene ninguna consecuencia relevante o permanente cuando es realizada por personal experto y siguiendo un protocolo establecido de acuerdo con el conocimiento científico vigente.

¿Qué riesgos puede haber?

La realización de una manometría ano-rectal, al igual que cualquier otro procedimiento médico realizado sobre un órgano interno, puede conllevar un riesgo de fracaso y también de aparición de posibles complicaciones en relación con la introducción y emplazamiento de la sonda: erosiones anales, pequeñas hemorragias y, muy excepcionalmente, perforación rectal en casos de cirugías previas con resección rectal.

¿Qué consecuencias son previsibles de la no realización?

El médico que pide la prueba debe informar de los aspectos que se buscan con esta exploración y su repercusión en el curso clínico del paciente. En general, la no realización comporta un menor conocimiento del problema      que afecta al paciente y menor capacidad para ofrecer soluciones adecuadas al mismo.

¿QUE SON LAS PHMETRÍAS?

PHMETRÍA ESOFÁGICA AMBULATORIA DE 24 HORAS

¿Qué es, para qué sirve y cómo se realiza?

Esta técnica se realiza cuando existe la sospecha reflujo gastroesofágico típico (ardor, acidez, regurgitación) o con manifestaciones atípicas del mismo (tos, carraspera, asma y otras repercusiones del mismo sobre el aparato respiratorio), o para el estudio el dolor torácico no cardiogénico Para poder aclarar estas posibilidades, se considera  necesaria o relevante la realización de esta prueba, que es la única que permite estudiar, durante un día completo, el tiempo que permanece el reflujo ácido en contacto con la mucosa del esófago, su relación con los períodos de sueño, comidas, posición corporal, y su asociación con síntomas relacionados. También es necesaria como parte de la evaluación previa de una eventual cirugía antirreflujo, ayudando así a su cirujano a planificar correctamente la cirugía, o sí usted  ya  está operado del esófago o de la unión gastro-esofágica (UGE), ya que esta exploración es la única que permite medir la eficacia de la cirugía realizada en relación al grado de acidez en el esófago distal durante 24 horas y, por lo tanto, da una información veraz del resultado de la intervención realizada por el cirujano. También puede ser muy útil en el estudio de la enfermedad por reflujo con tórpida respuesta a los tratamientos estándares antiácidos (omeprazol o similares), ya que permite valorar el efecto de estos o el mal ajuste de las dosis empleadas, valorando la acidez gástrica con la pH-metría gástrica. Este tipo de estudios son muy importantes en el Esófago de Barrett y otras situaciones.

 

En definitiva, la pH-metría esofágica de 24 horas es la prueba indicada para evaluar, si existe o no, reflujo ácido en esófago, así como su cantidad y cualidad.

Para que la prueba sea lo más interpretable posible, deberá seguir las instrucciones que se le habrán dado en el momento de solicitar la exploración (ayuno, suspensión o mantenimiento de determinada medicación, etc.).

Medicamentos y tiempo que se deben suspender antes de la exploración cuando la prueba se realiza con la intención de hacerla sin el efecto del tratamiento antiácido: alcalinos (8 horas antes), famotidina (48 horas antes),omeprazol, lansoprazol, pantoprazol, rabeprazol, esomeprazol (7 días antes).

En el caso que el médico peticionario solicite una la pHmetría esofágica bajo el efecto del tratamiento antiácido/antisecretor no debe suspenderlo en ningún momento.

Esta exploración se realiza ambulatoriamente y consiste en la introducción de una sonda de muy pequeño calibre por un orificio nasal,  la cual quedará instalada durante 24 horas dentro de su esófago. La sonda tiene uno o dos sensores ensamblados,  lo que va a permitir estudiar los cambios de pH en el esófago. En algunos casos es útil hacer esta prueba colocando dos sensores en el esófago (pH doble esofágica), o bien un sensor en el estómago y otro en el esófago (pH-metría esófago-gástrica). Los datos obtenidos durante las 24 horas quedan registrados en un pequeño aparato registrador (tipo holter) al que se conecta la sonda que se le ha introducido. Una vez iniciado el estudio, debe hacer su vida habitual, de la forma más normal posible, pero evitando ejercicios extremos. Usted debe llevar este registrador permanentemente bien sujeto mientras realiza las actividades diarias habituales. Asimismo, debe apuntar en un diario cada síntoma que perciba durante el estudio, si es que se producen, así como la hora en la que los sintió; cuándo come y cuando se tumba o se levanta. La intención de la prueba es vigilar lo que ocurre en su esófago durante un día normal, especialmente si hay síntomas; por este motivo, y en la medida de lo posible, intentará hacer su vida normal. Por norma general, debe evitar alimentos especialmente ácidos o fuertes y se abstendrá de fumar en la medida de lo posible.

La realización de esta prueba no permite el uso oral o sistémico de sedantes que puedan alterar el resultado del estudio, pero se puede aplicar, descartadas alergias, una nebulización de un anestésico tópico por el orificio nasal por el que se vaya a emplazar la sonda.

¿Qué riesgos puede haber?

La realización de una pH-metría esofágica, al igual que cualquier otro procedimiento médico realizado sobre un órgano interno, conlleva un riesgo de fracaso y también de aparición de posibles complicaciones en relación con la introducción y emplazamiento de la sonda: accesos de tos, náuseas y muy excepcionalmente aspiración broncopulmonar.

¿Qué consecuencias son previsibles de la no realización?

El médico que pide la prueba debe informar de los aspectos que se buscan con esta exploración y su repercusión en el curso clínico del paciente. En general, la no realización comporta un menor conocimiento del problema            que afecta al paciente y menor capacidad para ofrecer soluciones adecuadas al mismo.

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DR. FERNANDO CANGA

Especialista en Medicina del Aparato Digestivo.

Digestivo General y Consultor en Neurogastroenterología-Trastornos Motores Digestivos.   

Especialista en Exploraciones Funcionales (Manometría, pHmetría y otras).

LOS CONSENTIMIENTOS Y PREPARACIONES PARA DICHAS PRUEBAS PUEDEN DESCARGARSE AQUI:

MANOMETRÍA ESOFÁGICA

MANOMETRÍA RECTAL

PHMETRÍA 24 HORAS